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Universidad, jóvenes investigadores y expatriación: travelling through institutional cultures

Escrito por Miguel Pérez Milans . Publicado en En voz alta

MiguelPerezMilans10a

Por Miguel Pérez-Milans

 

En algún lugar fuera de España, 13 de Abril de 2013. Son las 13:30, y suena mi teléfono móvil. Dos horas después de una entrevista de trabajo para una plaza de contratado doctor (tenure-track Assistant Professor), aún me encuentro recostado en la sala común del profesorado recuperándome de la cantidad ingente de adrenalina que semejante evento implica para los “agraciados” (shortlisted). Descuelgo el teléfono:

— Hello?
— Hi, is this Miguel?
— Yes, it’s me.
— Hi Miguel, this is XXX, from Human Resources. I am calling to bring good news to you. The committee was very impressed by your performance this morning, and they have decided to give you the job. As announced, the conditions for the position are XXX. As you have been teaching as Temporary Assistant Professor with us for the last year, they offer you a pay scale point XXX with the following pension scheme: XXX. Congratulations! Are you interested in accepting it?
— Wow! Uh, well, yes, of course. Thanks! Well, can I just talk to my wife and get back to you later on?
— Yes, sure, I will call you back in a couple of hours…

Estoy seguro de que muchos lectores de esta sección estarán esbozando una sonrisa a estas alturas, sobre todo aquell@s que tienen experiencia en el mercado laboral corporativo no universitario: “performance”, “pay scale point”, “pension scheme”, “congratulations” justo antes de la pregunta clave (“Are you interested in accepting it?”), “I will call you back in a couple of hours”… En ese momento, yo entendí la llamada como clave contextual de concesión de plaza, ante la cual sólo tenía la opción de aceptarla o rechazarla. Sin embargo, el tiempo me ha enseñado que, más bien… ¡se trataba de una negociación de las condiciones salariales! Era el principio de un proceso intenso de aculturación, no a una supuesta comunidad nacional imaginada, sino a la comunidad de la universidad internacional / neoliberal.

Mi historia es la de muchos investigadores e investigadoras a quienes el Estado español, tras costearles toda su formación académica —desde las becas de libros y comedor en Educación Primaria y Secundaria hasta un sinfín de ayudas-becas de estudio/investigación universitaria predoctoral, doctoral y postdoctoral— les ha cerrado las puertas con su famosa política de no-contratación. Salí en 2010 con un programa de movilidad oficialmente diseñado para internacionalizar la investigación española, y de paso el sistema universitario español, y no he vuelto… Sí, la Universidad madrileña en la que me formé como doctor me ha dado entre tanto algún que otro premio y reconocimiento (el Estado ya lo había hecho con anterioridad), pero, he aquí la ironía, ni una sola posibilidad de inserción… Llamémoslo internacionalización convertida en (auto) expatriación. Vuelvo a esto más adelante.

Sobre la entrevista y la posterior llamada de teléfono: acepté. No había caído de un guindo directamente a la cultura universitaria neoliberal; la llevaba navegando desde que comencé mi doctorado en Madrid, entre eslóganes de internacionalización y excelencia por parte de mi universidad de origen. Por entonces ya estaba yo imbuido en (¿sensibilizado con?) la importancia de los rankings internacionales de universidades —aún sin conocer la lógica del mercado económico e institucional que hay detrás—. En ese sentido, no aceptar una posición de orientación indefinida (tenure-track) en la universidad que por entonces ocupaba el número 21 del mundo se me antojaba difícil. Tampoco las condiciones salariales eran de desdeñar, tras un año en Hong Kong “disfrutando” de un contrato postdoctoral pagado por el Ministerio de Educación de España que, además de estar pensado para solter@s sin compromisos bancarios (categorías que no se aplican a quienes salimos con hijos e hipotecas tramposas), asigna a Hong Kong la categoría económica nacional de “China” como mercado uniforme para calcular el salario final que se le ha de pagar al investigador (¿!).

Como nos muestra David Harvey en A Brief History of Neoliberalism (Oxford: Oxford University Press, 2005), la neoliberalización es un proceso socio-institucional generalizado y global que surge hace tiempo con el surgimiento del estado-nación liberal moderno. No obstante, y en línea con la llamada de atención de Brenner, Peck y Theodore para que atendamos a las diferentes modalidades con que dicha neoliberalización opera localmente (“Variegated neoliberalization: geographies, modalities, pathways”, Global Networks 10, 2 [2010], 182–222), mi experiencia actual en una institución con más de 100 años de historia me muestra que hay una cuestión evidente de grado en la expansión de la lógica neoliberalizadora a través de universidades en diferentes contextos. Por eso, y como decía más arriba, la llamada de teléfono no fue sino el principio de un largo camino de aculturación; un proceso intensivo de conversión al “sujeto neoliberal” que no ha cesado.

Desde entonces, he aprendido que el discurso / práctica del performance no se queda en la entrevista de trabajo. Me acompaña y se hace especialmente visible cada 12 meses, período tras el cual el personal docente e investigador de mi universidad atraviesa un proceso de evaluación de eficiencia y productividad, en docencia e investigación, que determina la promoción así como la subida en la horquilla salarial dentro de cada categoría profesional. El proceso, aunque dura menos de dos meses, involucra un destacado número de medios burocráticos, tecnológicos y humanos, todos ellos perfectamente articulados en torno a la idea de responsabilidad (accountability). Así, cada sujeto evaluado es responsable de mantener su propio registro telemático de “méritos” en el portal electrónico de su Facultad, el cual vuelca a la unidad central de la universidad toda la información estandarizada, al final de cada mes de junio, desencadenando así un mecanismo de evaluación anónimo de pares que termina con la decisión final del decano de cada facultad —siendo esta decisión convertida en un dígito final que indica la subida salarial efectiva antes del comienzo del nuevo año académico—. Junto a ello, las evaluaciones numéricas recibidas de los estudiantes al final de cada curso son gestionadas y computadas electrónicamente por un eficientísimo personal administrativo, que incorpora toda la información al portal telemático personal de cada profesor-investigador.

Para quienes estamos en el purgatorio denominado tenure-tack, la acumulación de estos procesos de evaluación durante los primeros seis años de contrato determina además si, al cabo de los mismos, se te hace indefinido o, si por el contrario, se te rescinde el contrato de forma definitiva. En el marco de esos procesos de evaluación, performance no es sólo un indicador de prácticas pasadas. Es también una forma de narrar dichas prácticas y proyectarlas sobre un supuesto futuro. Yo había aprendido a hacer esto para una entrevista laboral, como un ejercicio puntual cualquiera, pero no me había socializado en el uso continuo de estas formas narrativas como única forma de relación con la institución. De hecho, y a pesar de que la universidad internacional / neoliberal dispone de complejos procesos de cuantificación de la eficiencia docente y la productividad investigadora, éstos siempre necesitan ir acompañados de las correspondientes narrativas de justificación y glosa por parte del profesor-investigador evaluado (también de los compañeros-evaluadores), lo que coloca a dichas narraciones en posición de guardianes (gatekeepers) del éxito y reconocimiento académico: para las personas implicadas, pero también para la institución, que necesita de dichos números y narrativas para su movilidad en los rankings, los cuales, a su vez, se traducen en mayores o menores donaciones privadas que se suman a la financiación recibida por el Estado (esta última cada vez menor en muchos sitios).

Señalaba antes que mi trayectoria académica parece haberse construido como un proceso de internacionalización convertido en (auto)expatriación. Rompo el misterio y me explico. Parece haberse instaurado, en muchas redes sociales de investigadores e investigadoras translocalizad@s, la idea de que toda trayectoria de emigración similar a la mía es una forma de expatriación forzada que indexa la crisis económica y política contemporánea del Estado español. Si bien hay un contexto político e institucional evidente que en la actualidad impide toda forma de contratación digna en España, creo que es necesario destacar aquello que muchos de mi generación (los nacidos a finales de los 70) hemos vivido como un proceso general de insatisfacción con la educación universitaria española. Éste es un proceso histórico que, en mi caso, nace mucho antes de esta crisis, cuando aún se regalaban hipotecas en los supermercados.

Mucho me temo que, sin crisis ni decreto de no-contratación, yo seguiría estando donde estoy en estos momentos, aunque quizá este artículo no existiría. Detrás de la emigración investigadora actual hay muchos y diferentes procesos superpuestos, y por lo tanto considero que es de suma importancia no dejar que el marco de la crisis actual sature nuestra comprensión del fenómeno. A mí, trabajar en una universidad internacional / neoliberal con más de 100 años de recorrido en este discurso/práctica me ayuda a ver más claramente muchos de los procesos de cambio socio-cultural y económico asociados al capitalismo tardío que yo mismo estudio y critico. Sin embargo, es mi propia insatisfacción con el modelo universitario español la que me ha conducido hasta aquí. A caballo entre distintas tradiciones institucionales hay toda una generación de investigadores cuya experiencia de navegación (simbólica y material) descubre numerosos interrogantes sobre los que es conveniente reflexionar: ¿qué procesos socio-económicos locales y globales indexa el discurso de la internacionalización en el ámbito de la educación superior? ¿Cuáles son las tensiones o lógicas específicas? ¿En qué sentido la distinción de los rankings internacionales entre universidades mayores y menores de 50 años contribuye a estas lógicas globales y locales? ¿Cuál es la orientación de la educación superior española en este espacio discursivo?

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Comentarios   

 
# Celso Alvarez Cáccamo 31-05-2014 22:05
Obrigado polo artigo, Miguel, muito bom e muito pertinente.

Complemento-o com este outro texto sobre a universidade espanhola (espanhola? -- são todas praticamente iguais já): "Crisis y Universidad: de intelectuales a hacedores de 'papers'", http://www.eldiario.es/zonacritica/Crisis-Universidad-intelectuales-hacedores-papers_6_265683463.html . É interessante que o autor, Fernando García-Quero, deixa como colofão: "Este artículo refleja exclusivamente la opinión de su autor". Curioso, porque: de quem poderia ser a opinião? Da sua instituição? De ElDiario.es? Pois sim: em poucos anos a nossa "produção" intelectual será reclamada polas "nossas" instituições, as que nos pagam e nos facilitam os recursos para essas produções. Já é assim em alguns campos, e chegará a ser nas humanidades e ciências sociais.

E, já que estamos com isto, talvez não seja im-pertinente estoutro texto antigo (2000) de quem isto escreve, "Denúncia da Universidade": http://www.udc.es/dep/lx/cac/sopirrait/sr083.htm . Mudaram muitas as cousas? (Ah, apostila: quando escrevi isso, há 14 anos, levava "coleta" ;-) ).

Abraço!
 
 
# Miguel Pérez Milans 01-06-2014 06:14
Gracias, Celso. Muy buenos recursos los que aportas. Sobre el colofón de Fernando García- Quero, me pregunto cuánto tiene eso que ver con las cuestiones legales que nos dejan desprotegidos a los académicos, cuando se trata de levantar la voz.

Me explico: en muchos contextos, la Universidad corporativa está en posición de denunciar al académico por difamación en contra de los intereses de la institución, y ya se sabe de lo que es capaz un buen equipo de abogados. También está la cuestión de los procesos de tenure, y de cómo éstos se constituyen como filtros o pruebas de lealtad que pueden jugar en contra de un@. Y por último debiéramos considerar cómo la movilidad geográfica se suma a todo ello, y cómo ésta produce, apesar de las cuestiones salariales, una sensación de descenso de clase social en el investigador-pr ofesor derivado de la falta de redes sociales de soporte en el lugar de destino (que son claves en la definición de la posición social, más allá del sueldo).

Luego, en mi opinión, hay efectivamente un proceso de desempoderamien to del investigador-pr ofesor que acompaña a estos otros procesos institucionales translocales que trato de describir, y por lo tanto no me extrañaría que acabásemos donde apuntas.

Un abrazo,
Miguel
 
 
# Celso Alvarez Cáccamo 01-06-2014 12:29
Miguel, obrigado por responderes. Isto que dizes parece-me central:

Citación:
Y por último debiéramos considerar cómo la movilidad geográfica se suma a todo ello, y cómo ésta produce, apesar de las cuestiones salariales, una sensación de descenso de clase social en el investigador-profesor derivado de la falta de redes sociales de soporte en el lugar de destino (que son claves en la definición de la posición social, más allá del sueldo).
Nunca pensara no da "sensação de descenso de classe" relacionada com a deslocalização ;-) forçosa, mas é semelhante ao que acontece aqui quando não "te dão" dinheiro para a "tua" investigação é... ficas sem redes e sem dignidade profissional. Esse é um dos mecanismos de sujeição, mas surpreende-me plenamente que ainda nesta altura alguma gente considere que a classe é isso e não a nossa posição estrutural. Do que falas (e falo) com esse argumento é de campos, de posição de campo e de tamanho e composição do "capital". Mas somos assalariad@s, sempre fomos, não possuímos os meios de produção, e portanto o que "produzimos" não é nosso, mas do estado (ou de qualquer corporação privada, que é o mesmo). Saúde!
 
 
# Miguel Pérez Milans 02-06-2014 06:26
Siguiendo con la línea de creación de repositorios y lugares comunes, sumo a lo ya aportado por Celso este otro número especial sobre mental labor of globalization, en el que hay capítulos bien interesantes escritos desde centros y periferias económicas...

traces.arts.cornell.edu/t5toc.htm

Saludos,
Miguel
 
 
# Luisa Martín Rojo 03-06-2014 12:11
Ayer asistí a un seminario, El viaje de las ciencias sociales críticas: de las movimientos universitarios de 1956 a la hegemonía neoliberal de los 80.
Con un subtítulo, UNIVERSIDAD:“Hi storia de la sociología crítica, entre el “desencanto programado” y la “socialtecnocra cia transnacional”: La Escuela Cualitativa de Madrid”
En el que se abordaban 2 cosas de las que estáis habalndo:
1) cómo la escuela crítica de sociología sobrevivió desde un lugar periférico y cómo no aceptó la transición política, sin más, conservando esa posición periférica tras el cambio político,
2) y cómo se desactivaron el movimiento estudiantil y obrero, en relación a algunos movimientos económicos, con el apoyo de una tecnocracia del régimen y de un sector de la izquierda.

Todo ello confluyó en el discurso neoliberal que se ha impuesto en las universidades. Fue un aperspectiva histórica, muy interesante.
Creo que estára disponible en la web del teatro del Barrio en breve.
http://teatrodelbarrio.com/
También creo es bueno leer el libro de Luis Enrique Alonso, Los discursos del presente, sobre el discurso "managerial" en la crisis
 
 
# Luisa Martín Rojo 03-06-2014 12:13
http://www.sigloxxieditores.com/libros/Los-discursos-del-presente/9788432316500
 
 
# Miguel Pérez Milans 03-06-2014 12:39
Esto que apuntas de la posición social de departamentos y escuelas, Luisa, me parece importante y me trae a la mente algo sobre lo que he estado reflexionando de mi propia experiencia, y es la forma en que se articulan lógicas locales expecíficas dentro de una misma universidad. Buena parte de lo que describo en este texto se aplica a una determinada Facultad, pero no a otras dentro de la Universidad.

Es decir, yo he visto cómo se ponen en marcha determinadas policies a nivel de Universidad que luego son más o menos resistidas o, digamos, transformadas de distinto modo en distinta facultad, de acuerdo con el grupo de personas o senior administrators en cada lugar.

Esto es un toque de atención a los discusos uniformantes sobre el modo en que opera el movimiento de accountability en cada Universidad, en línea con la contestación que en su día Kathryn Woolard le hizo a Pierre Bourdieua al respecto de la falta de uniformidad en la conformación de los mercados simbólicos.

Esto puede abrir espacios de reflexión sobre estrategias de navegación para investigadores jóvenes (y no tanto) dentro del sistema universitario de un determinado contexto, incluyendo el español (más allá de discursos sobre tener que elegir entre el sistema universitario del país A o del país B). En mi caso, cuando contemplo la posibilidad de moverme a otro sitio, o incluso de volver a España, una de las primeras cosas que trato de hacer y que antes no hacía es mirar la actividad de los sindicatos de profesores en la Universidad que me interesa así como indagar en los perfiles políticos del departamento-fa cultad de que se trate (y las redes sociales académicas son buenas para indagar en todo esto).

Saludos,
Miguel
 
 
# Celso Alvarez Cáccamo 03-06-2014 18:41
Luisa, obrigado polas referências. Miguel: essa "contestación en su día" de Woolard a Bourdieu, onde está / qual é? Em Double Talk? Podes dar a referência precisa? Refiro-me a esse argumento concreto, e se fala de "mercados simbólicos" (sic). Obrigado.
 
 
# Miguel Pérez Milans 04-06-2014 04:20
Sure, Celso. Me refiero a esta referencia, a la que llegué por primera vez en 2005, en el marco de un curso de doctorado impartido por Monica Heller en la Universidad de Toronto:

Woolard, Kathryn A. 1985. Language variation and cultural hegemony: Toward an integration of sociolinguistic and social theory. American Ethnologist, 12.738-48.

Saludos,
Miguel
 
 
# Celso Alvarez Cáccamo 04-06-2014 12:58
Gracias, Miguel. Sí, lo conozco, but mostly forgotten :sad: . Creo que ahí tiene una crítica a la noción de "poder". Pues lo releeré.
 
 
# Lilia Rebeca Rodríguez Torres 04-06-2014 15:55
Soy Lilia-Rebeca Rodríguez, investigadora mexicana por concluir una estancia posdoctoral en la Universidad donde Miguel se formó: la Autónoma de Madrid. En mi país también se han reducido enormemente las posibilidades de obtención de plazas en definitividad; nuestras salidas al extranjero responden a apoyos del Estado para la internacionaliz ación de los investigadores, pero no tenemos garantía de contratación a nuestro regreso; en ese sentido la experiencia fuera de México redunda en encontrar ámbitos temporales de desarrollo académico para un crecimiento estrictamente personal y marginal, es decir, fuera de todo compromiso institucional; una pésima inversión.
Tanto lo que Miguel señala en su artículo, como García-Quero en Crisis y Universidad: de intelectuales a hacedores de papers, responde a la aplicación de las políticas neoliberales del capitalismo tardío; a mi parecer este mal ya se aloja en un sitio mucho más preocupante: en las mentalidades constitutivas del sentido común, es decir, en las valoraciones de las distintas capas de la sociedad, que también participan en la transformación de la Universidad. Para muchas de ellas (los comerciantes, los empresarios, la clase política y también hasta en ciertos sectores obreros) el mundo académico-intel ectual ha devenido en motivo de sospecha; sobre todo el ámbito de las ciencias sociales y las humanidades: no hacemos inventos, no producimos tecnología, la producción editorial no se consume masivamente; se piensa que trabajamos poco (¡¡nada más lejano a la realidad!!); que se nos evalué y si no damos el ancho…
De facto, la figura de profesor-invest igador tiende a desaparecer, se encuentra secuestrada por ambos frentes: la lógica institucional que ahora tiende a “eficientar” planes y programas de estudio y promueve el discurso de la productividad indizada, así como las exigencias de los alumnos quienes consciente o inconscientemen te han aceptado en devenir “usuarios” del sistema de educación superior, asisten para ser acreditados, no para formarse.
En estas condiciones ¿dónde se encuentran las autonomías universitarias y cuál es el sentido, de principios como la libertad de cátedra?
 
 
# Luisa Martín Rojo 06-06-2014 18:16
Hasta Noam Chomsky está con este tema: El trabajo académico, el asalto neoliberal a las universidades y cómo debería ser la educación | http://t.co/0azCaLEU9S
 

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