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Investigación participativa

. Publicado en Observatorio del discurso

Investigación Participativa
Si todos y todas observamos, ¿por qué no un observatorio ciudadano?
Observatorio: conocimiento situado y relaciones de poder
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Si entendemos por observatorio un lugar o posición (¿privilegiada?) que sirve para o se dedica a hacer observaciones, nos surgirán de inmediato al menos dos apreciaciones. La primera tiene que ver con el lugar o la posición; efectivamente todas las personas, en tanto que sujetos sociopolíticos, tenemos un “conocimiento situado” que tiene que ver con muchas cosas, entre ellas con el género, la clase social, la edad, el lugar de nacimiento… Podríamos decir, entonces, que todas las personas pensamos y actuamos desde un lugar relevante. Como dice Aníbal Quijano, somos sentipensantes. La segunda de las apreciaciones está relacionada con la observación. Es decir, desde nuestro “conocimiento situado” observamos el mundo, y en tanto que somos partícipes de esta misma observación, también contribuimos a modificar dicho conocimiento –a veces también nos frustramos porque no conseguimos hacerlo–. Por lo tanto, no parece ningún despropósito afirmar que todos los actores y actrices sociales analizan el mundo desde un lugar valioso y relevante.
La posición de las observaciones también tiene que ver con las relaciones de poder. Si entendemos que el poder tiene un gran potencial de capilaridad y que no solamente se ejerce de forma unidireccional –de arriba abajo o de fuera hacia dentro–, podemos descubrir prácticas de poder, de nuevo, desde muchos lugares y posiciones. El poder actúa en las relaciones interpersonales cotidianas, en los encuentros y desencuentros y, por supuesto, topa con resistencias y frenos. Entonces es preciso admitir que la resistencia también es una forma de poder.
Así, va tomando sentido un observatorio del discurso participativo o ciudadano: porque todas las observaciones situadas son relevantes y porque, precisamente, es en las interacciones cotidianas donde se generan encuentros y desencuentros –luchas de poder, si queremos– entre diferentes discursos y actores. Ello tiene el potencial de iluminar aspectos que de otra forma –menos polifónica– pasarían desapercibidos.
“Ciencia ciudadana”
Algunas autoras como Betsy Rymes y Andrea R. Leone (2014) siguiendo la idea de la “ciencia ciudadana” –citizen science-, hablan de la necesidad de una nueva metodología para la comprensión del lenguaje y la vida social, mucho más abierta a la participación pública y colectiva – citizen sociolinguistics–. Esto implica no solamente el cambio de la relación sujeto-objeto de estudio –que esperemos se configure más bien como un diálogo de saberes (De Sousa Santos, 2013)–, sino también cambios en las herramientas y los campos de análisis. En este sentido, las redes sociales –las que se crean en Internet– constituyen un ámbito interesante en el que circulan discursos que continuamente son sometidos a observación y crítica. Los que tienen que ver con violencias y formas de dominación –como son los micromachismos y microrracismos–, a menudo son contestados y denunciados. Por ello, se trata de un campo donde emergen resistencias activas que cuestionan las formas de representación.
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Esta forma de trabajo permite la elaboración de preguntas, la negociación y la toma de decisión en colectivos heterogéneos y dispersos. El grupo funciona como «inteligencias colectivas que elaboran o reelaboran sus proyectos y sus recursos, afinan continuamente sus competencias, buscan indefinidamente el enriquecimiento de sus cualidades» (Lévy 2004).
Es aquí donde cobra sentido el proyecto que pone en marcha EDiSo, a modo de Observatorio del Discurso sobre micromachismos, microrracismos y discriminaciones lingüísticas, en el que todos los materiales han sido recogidos gracias a las denuncias y observaciones de las personas que participan del grupo de Facebook de EDiSo –“EDiSo Discurso y Sociedad”- y también por parte de estudiantes de Pragmática de la Universidad de Santiago de Compostela.
La respuesta de los/as participantes en esta iniciativa muestra el grado de reflexividad social en el que la lectura crítica, la resistencia, la denuncia erosionan discursos que imponen una visión determinada de los acontecimientos y de los sujetos, que deslegitiman a personas y colectivos, excluyen y producen desigualdad. Es por esto que si todos y todas –usuarios/as de las redes sociales, estudiantes, investigadores/as…– observamos, y ello mueve a la acción, a la respuesta, al debate y a una mejor comprensión acerca de cómo van modificándose el ejercicio del poder y las formas de resistencia y a través de qué medios, ¿por qué no poner en marcha un observatorio ciudadano del discurso que nos permita no solo entender mejor, sino también transformar nuestro entorno?
Para saber más:

arrow-down-6-48oPara debatir: Sección de debateo

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