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Los microrracismos

. Publicado en Observatorio del discurso

Microrracismo y racismo cultural

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Mientras que el término microrracismo no se ha generalizado en español, a diferencia del más popular micromachismos, en inglés ha surgido el término microaggressions, que Derrald Wing Sue define como: «brief, everyday exchanges that send denigrating messages to certain individuals because of their group membership» (2010). Se trata de una de las tantas mutaciones que el racismo ha experimentado a lo largo de los tiempos, pasando de la expresión explícita del odio y de los crímenes raciales a la expresión de un racismo más sutil, más ambiguo, a veces no intencionado, pero que se sostiene igualmente sobre la aversión al Otro. Su naturalización está tan arraigada que quienes no son los destinatarios de s us dardos suelen afirmar que ya no existe.

La proliferación de términos responde a la modificación de las formas del racismo y a la voluntad de dar cuenta de ella. Así hallamos entre ellos: “neo-racismo” (Étienne Balibar), “racismo imperial” (Negri-Hardt), “racismo diferencialista” (Pierre-André Taguieff), “racismo interior” (Gitta Sereny) o el más englobador “racismo cultural”. Todos confluyen, sin embargo, en describir el racismo actual como racismo cultural, en oposición al supuesto “biologismo” sobre el que se configuró el racismo y su resistencia en otro tiempo. El racismo cultural se reconoce por la afirmación de que el Otro no puede adaptarse:

 «cultural unadaptability lies in inferior essentialist features of the Other’s culture. The reification of culture in a hierarchy of superior and inferior cultures is a form of naturalising differences, which is entangled with biological racist discourses» (Grosfoguel 1999: 414)

Un rasgo relevante que se señala en el racismo actual es que no es manifiesto, es sutil, evita las agresiones explícitas a través de epítetos racistas, sobre todo porque quienes practican estas formas de racismo en ocasiones ni si quiera intentan ofender y, a veces, incluso no son conscientes de que están agrediendo con sus comentarios y opiniones (Sue, 2010). Las consecuencias de las formas actuales de racismo no son distintas de las tradicionales. Limitan el acceso al empleo, la educación y la salud, y por tanto restringen la igualdad de oportunidades, además de tener un impacto sobre la construcción de la subjetividad. Como señala Sue, «la naturaleza acumulativa de la “microagresión”, hace que las personas afectadas se sientan como ciudadanos de segunda clase» (2010). Cuando una persona debe estar constantemente vigilante, los efectos de la “microagresión” afectan la percepción de la propia identidad.

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Capturar racismos sutiles y cotidianos

En relación a los microrracismos, el grupo de Facebook de EDiSo y estudiantes de Lingüística de la Universidad de Santiago de Compostela han reaccionado recopilando ejemplos del fenómeno que revelan su capacidad para pasar casi imperceptible, más allá de los ámbitos institucionales. En este caso, como en el de micromachismos, la iniciativa se ha orientado sobre todo a la detección de racismos sutiles y cotidianos y a mostrar la capilaridad de las relaciones de poder.

Es cierto que, en el análisis del discurso, se ha dedicado más atención a los racismos de elite, cuyo estudio, en gran medida, debemos a Teun A. van Dijk. Para van Dijk, como para otros autores, el racismo tiene sus raíces en la lucha de clases y en el sistema colonial. Sin embargo, frente a la extendida opinión que explica los prejuicios raciales recurriendo a la crisis económica y que los atribuye fundamentalmente a las clases populares, van Dijk desentraña el papel que las elites juegan en la producción y transmisión de los mismos. Estas, mediante la enunciación de discursos pretendidamente técnicos, generan un consenso básico sobre la “situación étnica” a la vez que se autoexculpan de tener cualquier tipo de prejuicios. La formación de la opinión pública está, sin embargo, en parte controlada por los medios de comunicación de masas, particularmente por la prensa, aunque la mayor parte de estos comparten el consenso dominante sobre las elites políticas.

Sin embargo, poniendo el foco en estos racismos atestamos su existencia, pero no vamos más allá en la comprensión del hecho. Para el lo tendríamos que apuntar hacia las resistencias, en cómo circulan y cómo son interiorizados, rechazados y contestados los discursos racistas por grupos e individuos.

Para saber más:
  • Grosfoguel, R. (1999). Caribbean migrants to core zones. Introduction: “Cultural Racism” and colonial Caribbean migrants in core zones of the capitalist worldeconomy. A Journal of the Fernand Braudel Center for the Study of Economies, Historical Systems and Civilizations 22(4): 409–434.
  • Sue, Derard Wing (2010b). Microaggressions and Marginality: Manifestation, Dynamics, and Impact. Wiley.
  • Van Dijk, T (1993). Elite Discourse and Racism. Londres: Sage. 
  • Van Dijk, T (1993). Elite Discourse and Racism. Londres: Sage.
  • Wing, D. W. (2010a). Microaggressions in Everyday Life: Race, Gender, and Sexual Orientation. Hoboken: John Wiley & Sons.
  • http://www.nytimes.com/2014/03/22/us/as-diversity-increases-slights-get-subtler-but-still-sting.html?_r=0

arrow-down-6-48oPara debatir: Sección de debateo

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